
La multinacional logística Maersk ha desatado una profunda crisis interna tras anunciar su decisión de eliminar por completo el teletrabajo en sus oficinas. Esta medida supone una modificación sustancial de las condiciones laborales que, según denuncian los representantes de los trabajadores, empeora drásticamente la calidad de vida de la plantilla, dinamita la conciliación laboral y familiar, y choca frontalmente con los propios compromisos públicos de la compañía en materia de sostenibilidad y seguridad.
Una contradicción ecológica y aumento del riesgo laboral
Mientras Maersk abandera a nivel global una estricta política de reducción de emisiones de CO2, la dirección impone ahora una vuelta a la presencialidad total que obligará a cientos de empleados a utilizar diariamente sus vehículos privados para desplazarse a sus puestos de trabajo. Este incremento masivo de la huella de carbono contradice el discurso verde de la empresa.
Esta decisión ha sido anunciada de forma global, sin referencia alguna a la obligatoriedad para las empresas españolas de aprobar un Plan de Movilidad Sostenible antes de final de año.
Además, el sindicato advierte del aumento exponencial del riesgo de sufrir accidentes in itinere (aquellos que ocurren en el trayecto de ida o vuelta al trabajo), un peligro innecesario que el teletrabajo había logrado mitigar con éxito.
Instalaciones insuficientes y desbordadas
La gravedad de la situación no solo radica en el trayecto, sino en las propias sedes de la compañía. Los centros de trabajo actuales no cuentan con la capacidad física suficiente para acoger a toda la plantilla de manera simultánea garantizando unas condiciones óptimas de trabajo:
«Nos encontramos ante una flagrante falta de previsión. No hay mesas para todos y, lo que es más grave, las oficinas carecen de los espacios adecuados para realizar las pausas obligatorias por ley», señalan fuentes del comité de empresa.
La masificación de los centros y la falta de infraestructura conllevarán probablemente traslados de centros de trabajo, añadiendo más cambios a la logística diaria de los trabajadores.
Impacto directo en la conciliación
Para los trabajadores, esta decisión representa un retroceso de años en materia de derechos laborales y añade más presión económica en un contexto en el que la inflación recorta ya el nivel de vida. Familias enteras verán rota su organización diaria, afectando directamente al cuidado de menores y personas dependientes, empeorando el clima laboral de una plantilla que ya ha demostrado mantener (e incluso aumentar) la productividad bajo el modelo híbrido o a distancia.
Los representantes de los trabajadores exigen a la dirección de Maersk una rectificación inmediata, la apertura de una mesa de negociación real y el mantenimiento de un modelo de trabajo flexible que respete la salud, la conciliación y el medio ambiente. Los trabajadores estudiarán las medidas necesarias para salvaguardar el mantenimiento de sus condiciones laborales y del derecho a la conciliación.